Hoy empiezo a correr

Estamos viviendo una extraña situación en la que nos hemos visto obligados a parar literalmente. Ante la visión de largas semanas de inactividad, mucho nos hemos propuesto no abandonarnos y seguir entrenando o bien empezar a entrenar. Es hora de trasladar esta energía a la calle. Si en este reseteo te has propuesto empezar a correr, te animo a que leas este artículo para hacerlo con seguridad.



Tu punto de partida: Se honesto contigo mism@ y analiza tu nivel actual. “No he corrido en mi vida”, “la maternidad me apartó del deporte hace 3 años y quiero volver”, “después de una larga lesión parece que estoy recuperado”, “he salido del confinamiento con más sobrepeso aun”. Tu bagaje como corredor y tu foto actual determinarán el volumen y la intensidad del programa. También marcará como ha de ser la progresión, cuánto debe durar cada etapa del viaje.

Un punto de partida casi obligatorio será, cuando se pueda, pasar por un reconocimiento médico.


Tus objetivos: Fijarse un objetivo es la mejor manera de adherirse a un plan de entrenamiento y ser constante. Tiene que ser un realista. A veces nos vemos tentados y buscamos la épica. Entre dar las primeras zancadas de tu vida y cruzar la meta de un maratón, hay un largo camino con fases que completar. Disfruta del aprendizaje de cada fase (las rozaduras, las agujetas, las lesiones, los cambios en el cuerpo y las sensaciones asociadas a esta evolución, los cambios en tu vida al abrazar hábitos saludables, tu respuesta ante entrenamientos más exigentes, etc.). Alégrate por los logros secundarios (superar la vergüenza de que tus vecinos te vean en mallas, vencer la pereza y madrugar para entrenar, la primera media hora seguida sin parar, el primer 5K). Si te saltas etapas, muy probablemente acabes frustrad@ por las lesiones, arrastrándote para terminar la carrera y colgando las zapatillas.






Tu entrenamiento: Puedo darte tres valiosos consejos en este sentido:

  1. Tiene que ser coherente con el tiempo que tienes para entrenar. Tendrás que hacer sacrificios pero generar un nivel de estrés que difícilmente puedas gestionar no es buena idea. Seguro que puedes rascar tiempo de uso del móvil o la televisión. No descuides familia o amistades.

  2. Principio de progresividad. Piensa a largo plazo, no avances demasiado deprisa y adáptate a cada microprogresión antes de pasar al siguiente nivel. Te juegas una sobrecarga o una lesión. En definitiva, un parón que puede acabar con tus buenos propósitos.

  3. Será muy útil llevar un diario de entrenamiento para seguir tus progresos. Anotarás tus sensaciones antes de entrenar, tiempo/distancia, percepción del esfuerzo al final, sensaciones al acabar y un hueco para observaciones (qué tal dormiste, condiciones meteorológicas, molestias, etc.). Aquí te dejamos un ejemplo, pincha en la imagen y descárgate gratis nuestro diario de entrenamiento.




Déjate asesorar por profesionales que te acompañen, como poco, en esta fase inicial, que te escuchen y preparen el que será tu entrenamiento.


Solo te queda ser constante. No hay secretos ni atajos. Esfuérzate cuando toque, descansa para asimilarlo y sonríe satisfech@ con tus avances.


Si te ha gustado esta entrada y quieres seguir al día en temas de nutrición, suscríbete a nuestra Newsletter y síguenos en Facebook e Instagram. ¡Hasta la próxima!!

Entradas recientes
Archivo
Buscar por tags
  • Instagram Social Icon
  • Facebook Social Icon
Formulario de contacto