Tus hijos te van a llevar a una residencia

Después de ver este anuncio, dudo sobre qué parte de todo esta campaña me indigna más: si el mensaje del chantaje emocional, la maldad que quieren transmitir en los niños o el abracadabra final en el que asemejan un filete de pollo a las aberrantes nuevas salchichas de Campofrío. No sé si habéis visto ya este anuncio, aquí lo dejo. Podéis y debéis verlo antes de seguir leyendo:

Es increíble que este tipo de publicidad no se prohíba por ley. Publicidad engañosa, manipulación, chantaje emocional... no sé dónde encasillarlo, pero muy legal no puede ser. Están llegando a límites bastante peligrosos. Ya no solo eres una buena madre o un buen padre si les das basura en untada en forma de paté con hierro, o de galletas de dinosaurios, o botellitas llenas de defensas… es que si no les das este tipo de productos, además de poner en duda tu juicio y criterio como buen padre, estarás corriendo el riesgo de que tu hijo se vengue dentro de unos años y te haga la vida imposible. ¡Pero qué mensaje tan estupendo! Os juro que me encantaría estar presente en las reuniones de la agencia publicitaria que ha elaborado esta campaña. Sería maravilloso mirar por un agujerito y ser testigo de los temores y debilidades de la población que quieren manipular con esta campaña. Ellos sí son verdaderos genios del mal, y no los pobres niños.

Haciendo trucos de magia

Por si todo esto fuera poco, hacen un truco de magia alucinante, digno de Juan Tamariz: la madre está pasando un filete de pollo a la plancha, cierra la tapa y...por arte de magia aparecen las deliciosas salchichas de pechuga. ¿A quién queréis engañar? Un filete de pollo es 100% pechuga de pollo. Vuestra salchichas son un 44% de pollo:

MI HIJO ES UN DEMONIO:

Algo que me cabrea, y bastante, es la imagen maligna que dan de los niños. Los transforman en psicópatas (enterrando “algo muerto” en el jardín), mafiosos (poniendo una cabeza de caballo en la cama de su padre emulando El Padrino), acariciando un gato blanco igual que un villano de James Bond, o peor aún, portando un folleto de "Residencia de ancianos" en sus manos. De verdad que recurrir a este tipo humor, con lo serio que es el tema de la alimentación infantil, me parece de mal gusto, frívolo y de muy poca clase. Los niños españoles comen peor que nunca y esta es la respuesta de Campofrío: así es como deben comer vuestros hijos y punto. Y ojo con intentar colarles otro tipo de comida, padres y madres, que las consecuencias serán catastróficas. Vamos a tocar vuestra fibra sensible con la soledad en la vejez, y ya verás que fácil pasáis por el aro. Y así, amigos, es como se manipula a la población.

No es la primera vez que Campofrío se burla de aquellos que no quieren pasar por el aro y comer sus subproductos procesados de carne separada mecánicamente, cargados de sal, aditivos y demás porquerías. Sus productos, a nivel nutricional, no tienen ningún valor. A nivel organoléptico, si les quitaran la sal, saborizantes, azúcar y demás añadidos, serían restos inservibles, incomibles. Pero darle un color bonito y llenarlo de sabores artificiales les dota de otra categoría. Gastar millones al año en publicidad, también les coloca en otra situación. Por favor, antes de caer en su trampa, pensad que nos están colando restos, carnes de baja calidad, los sebos de los animales que irían a la basura, productos y subproductos nada adecuados para la salud. Ni para adultos, ni mucho menos para niños. Y si realmente queréis a vuestros hijos, no les hagáis eso. No les deis basura para que estén contentos. Educadles, enseñadles, formadles, queredles y cuidadles y ellos actuarán en el futuro como hayan aprendido en casa.

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