En Navidad ¿Celebrarás o te cebarás?


Ay la Navidad, qué momento tan especial del año y a la vez qué de quebraderos de cabeza nos produce: compras compulsivas, reuniones a todas horas, eventos sin parar. Una de las preguntas que más se repite en consulta en este mes es: ¿Qué hago estos días? Lo único que te puedo recomendar es que intentes comer de forma similar al resto del año. Sin tantos excesos, alcohol, dulces… ¿Por qué hay que convertir una celebración en una bacanal de embutido, polvorones y alcohol? Piensa que el motivo de reunirse es verse, divertirse y pasar un rato agradable. Alrededor de comida deliciosa, claro que sí. Pero no tienes que acabar con dolor de estómago. Te recomiendo, ante todo, comer con un poco de lógica.

Consejos básicos

Dulces navideños: son una delicia, no lo vamos a negar. Intenta disfrutarlos y saborearlos como se merecen, dándoles su día y momento especial: nochebuena y navidad. Cuando tengamos delante esa megabandeja con mil tipos de productos, párate y piensa cuál te gusta más de todos. Elige con cabeza, y cuando lo vayas a comer hazlo despacio, disfrutándolo, saboreándolo. Y ser conscientes de que habrá más oportunidades SEGURO. No nos vamos a quedar con las ganas.

Comidas: Intenta meter algo ligero o verdura en el primer plato (lombarda, una ensalada completa, verduras al horno, un caldo) al menos así será menos pesado que embutidos, quesos y demás. Recuerda las veces que has llegado al segundo plato y ya no tenías hambre. Intenta comer un poco de todo, pero sin exceso.

Postres: es Navidad y seguro que ya vamos a tomar dulces navideños, así que elige un postre ligero y sano como: una piña natural cortada, unas fresas, un carpaccio de naranja (es naranja cortada en finito, pero queda como muy cool decir carpaccio). Serán unos postres excelente y más digestivos que otro tipo de elecciones (tartas, dulces, etc). Se puede preparar muy decorado y atractivo, pero es sano.

Bebidas: intentamos empezar con agua o una cerveza sin alcohol, por ejemplo. Sino, estamos vendidos. Empezar con una bebida alcohólica o un refresco cargado de azúcar va incrementar innecesariamente las kilocalorías de esa comida ya abundante per se. Si nos apetece mucho, dejamos ese vino o cerveza para el segundo , y así bebemos menos con toda seguridad.

Disfruta de estas fiestas en familia y recuerda que celebrar no es sinónimo de cebar. ¡Felices fiestas!

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