¿Superalimentos o superestafas?

En esta ocasión me gustaría hablar de algunos alimentos que se pusieron de moda, pero que después de algún tiempo pasaron al olvido. Cada poco tiempo se van renovando las listas de “super alimentos”, salen mil recetas y formas de consumirlos, las empresas sacan sus propios productos que los contienen, y la rueda de sigue girando hasta que las evidencias hacen que se deje de consumir.

Voy a nombrar algunos que fueron muy sonados y que aún resuenan en nuestras cabezas:

Bayas goji:

Se pusieron muy de moda hace unos años, y se vendían en todas partes. Incluso “falsificaciones” que nada tenían que ver con estas bayas exóticas supuestamente traídas del mismísimo Himalaya, haciendo pasar uvas desecadas con tintes rosados, por ellas. Les dieron propiedades casi mágicas y la gente las compraba por kilos.

Pero con el tiempo y tras varios estudios desmitificadores, estas bayas bajaron del altar de diosas, y regresaron a su estado de frutas mortales: son bayas desecadas, igual de saludables que cualquier fruto desecado. Incluso concluyeron que en general las bayas goji consumidas contenían elevadas cantidades de metales pesados y contaminantes, ya que la mayoría provenían de plantaciones del norte de China. O se adquirían con certificación ecológica, o era peor la medicina que la enfermedad.

Conclusión: si vives en España, consume arándanos desecados o uvas pasas, y obtendrás muchos beneficios de forma más económica y sostenible para el medio ambiente.

Sal del Himalaya

Hace ya unos años, empezó a ponerse muy de moda una sal de color rosado a la que se llamó sal del Himalaya. Se le atribuían propiedades increíbles como mejorar el asma, la osteoporosis, la anemia y hasta la diabetes. Se empezó a vender en herbolarios, tiendas gourmet y super de barrio (a un precio hasta 20 veces superior a la sal común).

En realidad, esta sal se extrae de Pakistan. Se puso ese nombre por temas puramente "marketinianos". También encontramos en el mercado sales rosadas, a las que sencillamente les han adicionado un tinte para simular ser este tipo de sal y las denominan del Himalaya sin tener nada que ver.

Conclusión: la sal del Himalaya es cloruro sódico, igual que la sal de mesa común, con una pequeña cantidad de otros minerales. Si vives en España, y no tienes ningún problema de tiroides, es preferible consumir sal marina yodada, pues se trata de una de nuestras principales fuentes de yodo en la dieta. Mucho más barata y más cercana. Puede que no tenga una apariencia tan exótica porque no es rosa, pero hay que mirar sus propiedades reales y no dejarse engatusar por el exterior.

Té verde:

Las propiedades del té verde parecen no tener fin: adelgazante, antioxidante, saciante, depurativo… Han sacado libros y libros, mil productos de lo más variado que lo contienen, y la moda del té verde aún sigue, aunque más tímidamente que en su punto álgido hace unos años.

El té posee propiedades muy beneficiosas, nadie lo duda. Pero en exceso puede interferir en la absorción de determinados nutrientes, como el hierro. También contiene gran cantidad de teína, una sustancia estimulante que puede alterar la tensión y generar nerviosismo si se consume abundantemente.

También puede relacionarse con problemas hepáticos si se consume en exceso. Y los taninos estimulan la producción de ácido en el estómago, por lo que es mejor no consumirlo con el estómago vacío. Mejor después de comer, para evitar reflujos y acidez estomacal.

Conclusión: una taza de té verde puede ser positiva, pero en exceso perjudicial. Por ello es preferible combinar a lo largo del día el té verde con otras infusiones como el rooibos, poleo, frutas del bosque, etc.

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