Tecnología vs. Sensaciones


Domingo de primavera, 7:30 a.m. Tomo mi desayuno habitual para los días de tirada larga. Tengo pensado correr 100 minutos llevando un ritmo de menos a más. Una hora tiene que ser a un paso algo superior al de carrera. 20 minutos de vuelta a la calma para terminar suave y a estirar”

Os sonará esta situación ¿verdad? Veamos 2 maneras de afrontar el entrenamiento:

SIN MUCHO ANÁLISIS

Inicio: Me pongo el crono y empiezo a correr. La mañana es fresca y agradable. Desde el principio me noto fuerte y quizás el ritmo que llevo no es tan trote como debería.

Min 20: Es hora de apretar y lo hago sin reservas. He entrenado bien las últimas semanas y por cómo me noto se que hoy voy a disfrutar. Creo me estoy pasando con el ritmo llevado por las buenas sensaciones.

Min. 80: No llegaba nunca el momento de poder aflojar y cuando llegó me ha costado bajar el ritmo lo suficiente como para hacer una vuelta a la calma correcta. Me he divertido mucho, eso sí, y salgo reforzado mentalmente. Estoy más fuerte de lo que pensaba. Ahora espero no pagar los excesos la semana que viene. Hace un mes un envalentonamiento similar me costó visitar al fisio.

CONTROLADO

Inicio: Última visita al wc antes de salir a la calle y repaso mentalmente la sesión de hoy: 15’ entre 115-135 ppm + 14 km sin pasar las 165 ppm + una vuelta a la calma de otros 15’ entre 115-135 ppm.

Min. 15: Mi Garmin Fenix2 me va cantando el paso cada 1.000 m. y me resume qué tal voy. Me encanta ver como, para un mismo ritmo, llevo menos pulsaciones que hace 3 semanas. Es increíble cómo soy capaz de clavar el mismo tiempo por kilómetro casi al segundo: 15” más rápido que el ritmo que tengo que llevar en día D. Esta habilidad será vital durante la competición.

Km 14 del intervalo de calidad: Respeto las órdenes del GPS y aflojo el paso hasta que la alarma que se chiva de que rebaso el límite superior en este intervalo se calla y las pulsaciones se estabilizan en 125 ppm. Concluyo el entreno con la sensación de haber podido forzar un poco más. Paciencia, no hay prisa.

Análisis: Delante del ordenador compruebo que la cadencia ha sido muy constante y que la eficiencia de mi zancada se resiente a partir de los 80’. Introduciré un circuito de fuerza/resistencia en mi rutina semanal y no descuidaré la técnica. Apenas si he superado las 165 ppm en un par de ocasiones y por el perfil del recorrido veo que fue en terreno ascendente. También veo que he cubierto más distancia hoy que en un test idéntico hace 3 semanas a la misma media de pulsaciones. Estoy contento, buen trabajo.

Dos formas muy distintas de trabajar. He experimentado las dos y sé que cuantos más datos he tenido para analizar, mejor he podido comprobar mis progresos. Cuanto más me he ceñido al plan establecido, menos me he lesionado, menos factores han quedado al azar el día de la prueba y más seguro me he plantado en la línea de salida. Cuanto más he “profesionalizado” mis entrenamientos, más comprometido he estado con mis objetivos y más me he exprimido.

Mi recomendación: si quieres hacer deporte y sentirte bien, sal como quieras pero progresa poco a poco. No lleves pulsómetro o ni siquiera un crono, pero usa tu sentido común, escucha a tu cuerpo. Si quieres entrenar para alcanzar un objetivo y progresar, usa la tecnología y compra un dispositivo con lo que creas que vas a necesitar. Ni más, ni menos. Si te abruma su configuración y no sabes cómo sacarle partido, ya sabes, contacta conmigo ;)

Os dejo este link en el que podréis valorar otro punto de vista a este respecto:

http://www.ezequielbrahim.com/como-correr-mas-rapido/

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